Comer y dormir "donde las piedras nos hablan"

La Fonda de la Plaza es un palacio de origen medieval, construido en piedra de sillería y de planta cuadrada, rematado con una torre de defensa que se ubica en un lateral. El edificio consta de dos módulos. El primero es de tres plantas y se compone de dos vanos inferiores de acceso y otros dos vanos de iluminación. Los de acceso, pequeños y rectangulares, se rematan con arcos carpaneles rebajados.

El vano izquierdo inferior tiene la inscripción Fonda Blanc, Casa de Viajeros Enrique Blanc. En cuanto a los vanos de iluminación, estos se distribuyen en las dos plantas, presentando forma rectangular y un balconcillo de piedra labrada. El otro módulo, más amplio, dispone en su fachada principal el vano de acceso, un arco de medio punto adovelado. Junto a éste, otro vano de iluminación de formato rectangular presenta un balconcillo de forja. El siguiente piso tiene dos vanos de iluminación más amplios con balcones de forja y el tercero similar a los del piso inferior. Entre estos vanos se enmarca el nombre de la posada; grandes letras de forja que se sitúan en la parte central de la fachada. La cuarta planta se separa visualmente de las inferiores por una cornisa. Consta de seis pequeñas ventanas de medio punto. Sobre éstas, y continuando en las fachadas lateral y posterior, una serie gárgolas se encargan de evacuar el agua de lluvia.

El edificio se remata con los mismos pináculos decorativos que aparecen en la torre. La fachada lateral consta de similares vanos de iluminación con balconcillos de forja dispuestos de manera irregular y en la fachada posterior encontramos una amplia balconera de carpintería realizada en tres alturas. La inferior se realiza en carpintería y cristalería, mientras que las siguientes se conforman por balcones de madera, sostenidos por columnas de este mismo material. Todo su conjunto conforma un patrimonio extraordinario y bello ejemplo de los caserones señoriales aragoneses.